Introducción
Siendo tú el guía en tu empresa, primero debes ser tu propio líder, reconociéndote tanto las habilidades y capacidades que posees, como también -en un afán de continuo aprendizaje para superarte-, admitir tus áreas con limitaciones actuales.
Así, no solo te superas a ti mismo, sino que tu empresa también puede convertirse por derecho propio en un centro de enseñanza de valores y principios, de formación de mejores seres humanos y por ende de excelentes trabajadores, comprometidos por lograr las metas y objetivos que requieres. Por supuesto, para alcanzarlo se requiere trabajo inteligente para que todo tu personal se identifique verdaderamente con tus ideales, para formar un verdadero equipo cuyos miembros se apoyen y se comprometan por un bien común, por un salario emocional más que el meramente económico.
En un afán de claridad y reconocimiento de la calidad actual de la educación en México, debemos tomar en cuenta que los jóvenes incorporándose actualmente a los centros de trabajo poseen inteligencia, pero sus herramientas de desarrollo social y de comportamiento dentro de un contexto ajeno a su familia o comunidad posee serias deficiencias. Tu empresa se convierte en un centro de enseñanza de principio y valores, de ética y de comportamiento social, de desarrollo de inteligencia social y de relaciones asertivas para promover la sana convivencia dentro de la empresa y por ende dentro de su propia familia.
